El zapato que siempre quiso ser famoso

Armando Gutiérrez Méndez

Desde que salió de la fábrica quiso ser famoso, creyó que serviría a un potentado o una estrella de cine, pero no era lo suficientemente fino y el destino le deparó el odorífero pie izquierdo de un revoltoso. Durante dos años vivió resignado a su suerte, esperando ya sólo que su dueño lo tirara a la basura. Un día, sin embargo, todo cambió: el revoltoso lo liberó de su pie y lo arrojó a la cara abotagada del Gran Dignatario que en ese momento pronunciaba su discurso. El prócer lo esquivó como un boxeador y el revoltoso fue sometido por los esbirros. Al día siguiente la foto del zapato salió en todos los periódicos, un compositor de renombre le escribió una canción y en el zócalo de la ciudad un escultor anónimo erigió una estatua en su honor. Y así el zapato se volvió famoso, aunque más tarde el gobierno mandó derribar la estatua, el compositor de renombre se perdió en el anonimato, el escultor anónimo salió a la luz para luego entrar a la cárcel, y el zapato terminó colgado en un poste de luz.

 

Este cuento pertenece al libro El rehilete publicado por Ficticia Editorial y está disponible en la Librería.


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* Derechos de autor del autor. Publicado en Ficticia con permiso del autor, el: 27/Sep/12